LOS DOMINADORES
Por Devin Gordon
Obtenido de un artículo de Selecciones Reader's Digest

Se suponía que Blomdahl no podría ganar allí, el juego estaba empatado a 2 sets iguales y 2-13 en el set definitivo, fue allí donde empezó lo inevitable, el turno era de su oponente, a dos carambolas de ganar el partido y con un tiro de registro relativamente fácil, pero al realizar su tiro este falló por escasos milímetros, Blomdahl tomó su taco y realizó una serie de 13 carambolas (para el que no conoce mucho de billar, una serie increible) para ganar el partido 15-13 en el último set, su oponente se disculpó por no presentar más dura batalla. Blomdahl le agradeció la humildad y luego limpió la sangre de su taco.
Torbjorn Blomdahl pertenece a un grupo de deportistas excepcionales: el de los dominadores (Tiger Woods, Joe Montana, Reggie Jackson, Wayne Gretzky, Martina Navratilova, etc.)
¿Quieres saber que se siente competir con alguien así? Cierra el puño y date un golpe en la cara. Los dominadores no sólo vapulean al adversario: hacen que él mismo se derrote. La pregunta es cómo lo logran.
He aquí las reglas que, en opinión de otros dominadores, se deben seguir para ser el mejor entre los mejores:

El genio es 99 por ciento sudor. La mayoría coincide en algo innegable: que el punto de partida es el trabajo arduo. "En este nivel el talento se da por sentado, pero un dominador se esfuerza más que sus contrincantes y por eso los arrolla", afirma la gran tenista Martina Navratilova, ganadora de nueve campeonatos individuales en Wimbledon. "Por cada buen tiro que uno hace, ha hecho ya otros mil en los entrenamientos".
Los dominadores pueden ser increíblemente creativos cuando hace falta, pero son también genios de la simplicidad. En su famosa ofensiva en el último cuarto del Super Bowl XXIII, Joe Montana, quarterback de los 49s de San Francisco, lanzó casi exclusivamente pases cortos. Nada de jugadas explosivas, ni espectaculares... y tampoco errores.

Poner nervioso al rival. "Aunque no me crean, cuanto más importante es un partido, más calmado aparento estar", dice Wayne Gretzky, máximo anotador de la liga estadounidense de hockey sobre hielo. Los dominadores sacan provecho del nerviosismo del adversario.
"A mi me tranquilizaba ver a los otros ponerse nerviosos", dice Reggie Jackson, ex estrella de los Yankees de Nueva York, "tarde o temprano alguien se precipitaba o cometía un error, y yo no".
Cuando Blomdahl está jugando los demás miran para ver cómo lo hace, cuando deberían concentrarse en jugar.

No sólo dominar: también intimidar. No es casualidad que Tiger Woods el mejor jugador de golf en la actualidad a menudo se ponga un suéter rojo vivo en sus juegos dominicales, como tampoco lo era que el difunto piloto de carreras Dale Earnhardt usara lentes oscuros y condujera a 320 kilómetros por hora un auto blanco y negro que parecía un barco pirata.
Si quieres vencer a un dominador, debes jugar sin errores. No es que ellos no los cometan, sino que sus rivales se han convencido de que no deben fallar. Así que cuando inevitablemente los cometen, ¿no es normal que se desmoronen?.

Buscar trascender. Blomdahl es un dominador no porque gane la mayoría de los torneos -de hecho, no es así-, sino porque suele ganar los principales. Todo deportista aspira a obtener un título o campeonato importante; un dominador en cambio, no sólo desea vivir esos momentos de gloria, sino que está convencido de que sin ellos no se puede convertir en leyenda.

Nunca estar satisfecho. La mayoría de los deportistas hacen su mayor esfuerzo mientras intentan llegar a la cima. Un dominador parece más decidido a mejorar su juego.
Los objetivos son diferentes, la meta principal de algunos es jugar para ganar dinero y mantener a su familia, los dominadores lo hacen para ganar los torneos. Cuando escuchas a un jugador que ha ganado un torneo, parece no poder creer que lo ha hecho, cuando escuchas a un dominador resulta que o esperaba ganar o se niega a creer que ha perdido. "Es una mentalidad diametralmente distinta".


Torbjorn Blomdahl

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